
En el proceso de litografía, la variación en la temperatura durante el proceso de secado es un problema silencioso que puede afectar negativamente la calidad del producto, y que solo se detecta cuando el CD-SEM comienza a mostrar problemas. Una variación de 0,5 °C en toda la superficie de la oblea puede hacer que el control de las dimensiones críticas sea impreciso. Por eso hemos diseñado nuestra lámpara de secado por infrarrojos para reducir al mínimo esa variación.
Lo importante detrás de todo esto
Utilizamos emisores de infrarrojos de onda corta con elementos de cuarzo de respuesta rápida, lo que permite un calentamiento rápido y localizado. La demora térmica es mínima. Para el secado del fotoretículo, mantemos una uniformidad de temperatura de ±0,1 °C en toda la zona de procesamiento, y la repetibilidad del valor establecido está dentro de ±0,5 °C de lote en lote. La salida de energía se ajusta de manera precisa para evitar sobrecalentamiento o subsecado, y además se evita la generación de partículas. La lámpara es compatible con salas limpias de clase 1–100, y su perfil térmico cumple con los estándares internacionales para equipos de semiconductores. Se trata de una solución sencilla y probada en fábricas reales.
Por qué es útil en la producción
Se logra un rendimiento estable en las dimensiones críticas, lo que significa menos lotes que requieren retrabajo. El rápido enfriamiento permite acortar el tiempo de secado sin comprometer el calidad del producto, lo que aumenta la productividad. Además, el consumo de energía disminuye, ya que el calor se dirige hacia donde es necesario, y no se pierde en calentar las paredes de la cámara. La fiabilidad de este equipo es muy alta: funciona durante más de 5.000 horas con una caída en el rendimiento inferior al 5%. Esto permite mantener la línea de producción funcionando 24/7 y reducir las interrupciones no planificadas.
Detalles prácticos
La instalación consiste en adaptar el tamaño y la interfaz de la lámpara a su sistema actual de recubrimiento o secado. Se necesita algo de integración mecánica y eléctrica, pero no es algo complicado. La puesta en marcha requiere poco tiempo para ajustar los parámetros térmicos según las características del fotoretículo y del sustrato. Una vez calibrada, la calidad del proceso se mantiene constante.