
Mantener tu taller caliente cuando los techos son muy altos
Seamos sinceros: las fábricas con techos altos representan un verdadero desafío para los calentadores infrarrojos. Lo vemos todo el tiempo: debido al polvo en suspensión y a la humedad que se acumula en las vigas, la mayoría de los calentadores simplemente no funcionan bien. Se agotan mucho más rápido, porque no están diseñados para soportar el caos que existe en un lugar de trabajo.
Por eso dejamos de fabricar calentadores “estándar” y comenzamos a incorporar características antivaho y resistentes a salpicaduras. Queríamos evitar que los dispositivos dejaran de funcionar antes de tiempo.
El problema de la humedad
El problema es este: cuando se coloca un calentador a una altura de 6 a 10 metros, el calor no desaparece, sino que se acumula en el techo. Allí es donde se esconde la humedad. En un calentador convencional, la condensación se forma directamente sobre el tubo de cuarzo. Tan pronto como la lámpara se enciende y alcanza su temperatura máxima, el agua se convierte en vapor. ¡Pum! Choque térmico: el vidrio se rompe, el filamento se rompe, y de repente el calentador deja de funcionar.
Resolvimos esto con un recubrimiento hidrófobo, que funciona como una especie de barrera que impide que el agua se adhiera al dispositivo. También sellamos herméticamente las conexiones eléctricas. Ahora, el agua no puede adherirse al elemento cálido, y el calor se distribuye uniformemente por todo el tubo. Ya no hay problemas repentinos.
Hacer que funcionen mejor (sin sobrecalentamiento)
También dedicamos mucho tiempo a los puntos de conexión. Utilizamos sellos reforzados en los lugares donde los cables entran en el chasis, para evitar que los líquidos lleguen a los componentes internos del dispositivo. De esta manera, incluso en un taller húmedo, no hay riesgo de que todo se sobrecaliente.
Pero hay un problema: cuando algo se sella tan bien, el calor interno no tiene dónde ir. Para evitar que los componentes electrónicos se dañen, instalamos disipadores de calor de aluminio de gran tamaño. Estos disipadores alejan el calor de las partes sensibles, manteniendo todo en buen estado.
Qué significa esto para ti
En resumen, esto significa que ya no tendrás que subirte a una escalera cada mes para reemplazar una lámpara quemada. Al eliminar el estrés causado por la humedad, estos dispositivos duran más tiempo. Especialmente en lugares húmedos, donde los modelos tradicionales suelen dejar de funcionar rápidamente. Ahora puedes dedicarte a dirigir tu negocio en lugar de preocuparte por el mantenimiento.
Un consejo: asegúrate de que los soportes de montaje sean resistentes. Estos dispositivos son bastante pesados, y no quieres que se deformen después de tres años.